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www.musicspain.com (Junio 2006)
Música para clave
del poco conocido Jacob Hassler y de su célebre hermano
mayor Hans Leo Hassler interpretada por el holandés
Léon Berben, discípulo de, entre otros, Ton
Koopman, Bob van Asperen y Gustav Leonhardt, y que trabaja
desde hace seis años con el grupo Musica Antiqua
Köln que dirige Reinhard Goebel. El instrumento empleado
en esta grabación, que se encuentra en el Deutsch
Museum de Múnich, es un clave de 1561 construido
por Franciscus Patavinus. El timbre de este clave es realmente
bello y los hermanos Hassler debieron conocer, si no éste,
sí algún otro instrumento de este constructor
cuando estuvieron en Augsburgo al servicio de los Fugger.
La autenticidad y el rigor marcan esta grabación
como corresponde al repertorio elegido en estos tiempos
en que esta música se aborda según criterios
históricamente bien informados. La claridad en las
líneas melódicas y el contraste entre éstas
está perfectamente conseguido en la versión
inmaculada de Bernem y así debe ser pues el contrapunto
es el elemento predominante y aún diríamos
que verdaderamente definitorio de esta música. Berben
muestra un dominio técnico y del estilo innegables
y su interpretación de un repertorio no precisamente
fácil como es éste está marcada, pues,
por la fidelidad más absoluta al espíritu
de lo interpretado y a las prácticas de la época,
aunque uno no puede imaginar que entre los siglos XVI y
XVII se tocara así de bien esta música, con
tanto rigor y con tanta preparación previa. En todo
caso, y esto es lo importante, esta interesantísima
música sale ganando. A algunos podrá resultarles
algo monótono -el clave no puede ofrecer contrastes
dinámicos y su volumen es siempre el mismopero el
absoluto dominio del contrapunto de los hermanos Hassler
es lo suficientemente atractivo -y el timbre del instrumento
tambiéncomo para poder disfrutar este programa ocupado
en su mayor parte por una sola obra, las variaciones sobre
Ich gieng einmal spatieren de Hans Leo Hassler, una especie
de antecedente de las Goldberg bachianas que merece la máxima
atención y que será para muchos una inexplicable
novedad más de cuatro siglos después de haberse
creado.
Josep Pascual
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